viernes, 1 de mayo de 2015

sábado, 4 de abril de 2015

Segovia









Buscar lugares donde la gente no exista es, al menos en España, tarea imposible. Y menos mal, por supuesto, porque si el turismo se va a pique, que Dios nos pille confesados.
Segovia es una de las ciudades con más atractivo turístico, y no solamente por el poder arquitectónico, o por la cultura tangible que desprenden sus calles, o incluso por el clima variopinto y para todos los gustos que cualquiera respira por dentro o por fuera; Segovia es y será un referente culinario de por vida. Ya se sabe que el buen yantar atrae, y mucho. Los restaurantes se llenan y las colas se entrelazan, formando regueros sobre el empedrado que tantas pisadas soporta, y allí, en mitad del jaleo, sea la hora que sea, los fogones no duermen. Levantarse de la mesa y alzarse satisfecho es deseado y cumplido, y nada mejor que un paseo por sus calles para meditar y arrepentirse del inevitable atracón. Segovia, cercana y luminosa, paciente y clara, ciudad con encanto y aroma a historia. Merece la pena, siempre que se pueda, esconderse entre sus mimbres, recogiendo las frases del pasado y sin dejar de sonreír al futuro. Mientras tanto, caminar y acariciar el presente es una buena opción.

domingo, 8 de marzo de 2015

Dime con quién andas..



Caminando por Madrid, en pleno centro, a pasos cortos y disfrutando del entorno, la espada de la prisa no punza la espalda. La sensación reconfortante del bullicio comedido a ciertas horas, resta aspereza al avance de un aroma que comienza a percibirse, extendiéndose. 


Yo no como carne, pero tal costumbre no me impide vislumbrar con la chispa curiosa, el hecho, la sorpresa, casi susto, del cambio. Lejos de sentir la esencia atrayente y sugestiva a charcutería, un tufo pestilente a chorizo repodrido asoma con descaro a través de las pilastras. Y los leones, mirando a otra parte, como si nada.